
Pablo Jofré Leal *
Adital -
Los terremotos suelen ser los fenómenos naturales más costosos en términos de pérdidas de vidas humanas, daños a la infraestructura vial y habitacional, a la economía del país la interrupción de la vida cotidiana y graves secuelas sicológicas para las víctimas de estos movimientos telúricos.
En el caso del terremoto del pasado sábado 27 de febrero, los cálculos iniciales hablan de pérdidas económicas de entre 15.000 y 30.000 millones de dólares, en comparación con un estimado de 180.000 millones de dólares que tiene el Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2010.Pero esta cifra se refiera a pérdidas económicas en general y no al impacto directo en las finanzas del gobierno, que se estiman tienen reservas del orden de los 20 mil millones de dólares con una carga de deuda que representa menos del 7% del PIB, lo que posibilitaría incrementar esa deuda en caso necesario- cuestión ya discutida entre la Presidenta Bachelet y el mandatario electo.
Las normas de construcción que se implementaron en Chile, sobre todo después de los terremotos de Valdivia en 1960 y el ocurrido en varias regiones del centro-sur chileno el año 1985; unido a la mejora en las estructuras portuarias, de infraestructura vial y aquellas organizaciones que administran de una u otra forma las emergencias derivadas de este tipo de siniestros, han permitido darse cuenta de la magnitud del siniestro de 8,8° en la escala de Richter, que echó por el suelo los hogares de cientos de miles de chilenos. Las cifras extraoficiales hablan de 1 millón 500 mil casas con daños de las cuales 500 mil tendrían daños estructurales.
En esos efectos y visto la enorme cantidad de casas, edificios y en general el parque habitacional de varias regiones del país, que ha sido afectado, por el terremoto, ha cobrado importancia el tema de los seguros contra siniestros como el del sábado 27 de febrero. Seguros que en Chile tienen un carácter opcional, a la hora que una persona solicita y le es aprobado un crédito hipotecario.
Este tipo de protección le permite al comprador reducir las pérdidas potenciales y recuperar parte de su patrimonio. Cuando se trata de empresas administradoras de edificios, por ley estas tienen la obligación de contratar un seguro contra incendios pero no contra terremotos, decisión que queda en manos de la comunidad y del administrador a cargo, con la particularidad que sólo cubre las áreas comunes de la comunidad.
Según datos proporcionados por el presidente de la Asociación de Aseguradores de Chile (AACH) Mikel Uriarte, sólo el 20% del total de viviendas del país cuenta con seguro contra incendios - que es el primer paso para protegerse contra los sismos y que tienen un carácter obligatorio - y de ese total sólo el 34% opta por contratar una póliza contra sismos o catástrofes naturales. Tal vez esta decisión está influida por la escasa ocurrencia de estos fenómenos y por el costo, que triplica al de un seguro contra incendios. A pesar de ese costo las cifras que se manejan por la AACH en cuanto a montos asegurados superan los 180 mil millones de dólares.
Sin embargo, como afirma la vieja máxima "lo malo viene en cadena" y que mejor ejemplo que lo acontecido en la sábado 27 de febrero a las 03:34 horas de la madrugada de ese último fin de semana veraniego en la zona centro-sur de Chile. Un terremoto Grado 8,8 en la escala de Richter, con una serie de réplicas y en el borde costero de la Quinta, Sexta, Séptima y Octava Región una serie de marejadas gigantes (tsunamis), que a lo menos en tres ocasiones barrieron con villorrios, pueblos, caletas, y se adentraron tierra adentro con su carga líquida de muerte y desolación Incendios, saqueos, toque de queda, vigilancia militar y una histeria colectiva fueron otros de los ingredientes de una semana que será difícil olvidar para cerca de 12 millones de compatriotas.
Cuando las aguas se calmaron y la tierra sólo seguía sus temblores convulsos producto de las réplicas, llegó la hora del análisis, de revisar contratos y créditos hipotecarios ¿tendré seguro contra terremotos? ¿Habré firmado ese seguro opcional que me ofreció el ejecutivo y que parece deseché por ser muy onerosos? Surgieron las dudas, las llamadas telefónicas y el suspiro de alivio, en algunos, al saber que sí se tenía una póliza contra catástrofes naturales y la tristeza al constatar que sólo un seguro contra incendios protegía una propiedad consumida engullida por el agua o por los suelos producto de los efectos de un terremoto que no se sentía así desde el año 1985.
En ese año las empresas aseguradoras cancelaron la mayor cantidad de indemnizaciones por causas de un fenómeno natural, cuyas cifras mostraron un panorama menos desolador que el terremoto actual. El año 1985 los muertos fueron 180 fallecidos, con 2.500 heridos, 182.408 viviendas dañadas y 85.495 destruidas. En ese marco de desolación el desembolso de las compañías fue de US$ 85 millones, lo que correspondía sólo al 7,2% de las pérdidas nacionales. Hoy, tanto las compañías de seguros como el sistema asegurador en general serán puestos a prueba pues se calcula que el desembolso por daños inmobiliarios será superior a los 2.500 millones de dólares. Cifra que ya había sido esbozada en abril del año 2009, por un reportaje de CNN Chile, tras el terremoto en la localidad italiana de L´Aquila, en el cual el Primer Ministro Silvio Berlusconi condonó todos los créditos hipotecarios.
En aquel reportaje la cadena internacional se preguntaba ¿Qué pasaría con los seguros si hubiera un terremoto en Chile? Y como respuesta sacada de un estudio elaborado por la Asociación de Aseguradoras de Chile (AACH) del año 2007 señalaba que se pagarían, por daños inmobiliarios 2.700 millones de dólares y de esa cifra un tercio sería sólo en la Región Metropolitana. Hay que recordar que los terremotos están reasegurados por las compañías chilenas en el extranjero, con grandes compañías de resguardo que además tienen seguros en todas partes del mundo, por tanto esta cifra que parece estratosférica representa un porcentaje ínfimo para las grandes compañías internacionales, acostumbradas a asegurar bienes y personas en cifras millonarias.
Con los efectos en el campo de los seguros ya en alza, tras el terremoto del pasado sábado 27 de febrero, La AACH aseguró que se están tomando todas las medidas necesarias para dar cuenta de la enorme avalancha que se avecina en materias de denuncias por siniestros, que es el primer paso en la labor destinada a pagar las pólizas por terremotos contratadas por los compradores inmobiliarios.
La Superintendencia de Valores y Seguros hizo un llamado, tras el terremoto, a que "las personas que hayan resultado afectada por daños materiales a consecuencia de la catástrofe, para hacer efectivo el seguro deben realizar la denuncia a la compañía de seguros, ya sea directamente en las oficinas o a través de los corredores respectivos". Aquellos que tienen créditos hipotecarios deben realizar sus llamados a los departamentos de seguros y hacer el denuncio respectivo donde se les dará un número de denuncia de siniestro. En el caso del suscrito, afectado en su vivienda y con un crédito hipotecario hizo la llamada correspondiente, se le entregó un código y se le indicó que en el plazo de 72 horas un liquidador de seguros se haría presente en su hogar y evaluaría in situ el alcance de los daños, para elaborar así un presupuesto y comenzar los trabajos destinados a devolver la normalidad al inmueble y a la vida de sus propietarios.
La SVS ha recordado que en temas de seguros en Chile, no se venden estos sólo para terremotos ya que ellos operan como pólizas adicionales al seguro contra incendios. Por ello, afirma la SVS "en caso que las personas afectadas no tengan claro si sus pólizas contemplan esta cobertura especial, pueden dirigirse a la compañía de seguros, corredor de seguros, banco u otra entidad de crédito en caso de que tengan un crédito hipotecario. En el caso de condominios y departamentos, frente a daños en bienes compartidos, los afectados deben canalizar sus preguntas a los administradores de sus respectivos edificios"
FUNCIONAMIENTO
El seguro contra terremotos cubre la parte construida dentro de la propiedad y funciona en forma muy similar a los accidente de automóvil. En nuestro país En Chile existen tres tipos de coberturas, insertos dentro de la denominación de "seguros contra terremotos": las pólizas vinculadas a la estructura del bien, aquellas que protegen los elementos al interior de la vivienda y, por último, las coberturas asociadas a pérdidas de beneficios por inhabitabilidad de los inmuebles. Con esto en mente, verificamos si la póliza que hemos adquirido cubre o no los daños generados por sismos, protección que se adquiere como un adicional al seguro obligatorio contra incendios. ¿Sí? Entonces podemos seguir con el siguiente paso.
Con el teléfono de nuestro asegurador firmemente tomado nos contactamos con esa compañía, el banco o al corredor de seguro para notificar el siniestro. Esto se puede hacer por vía directa, telefónica o electrónica, todas sirven y tienen igual validez. Nos darán un número de notificación ¡a guardarlo como hueso santo!
Un liquidador visita el lugar dañado 72 horas después de notificado el siniestro. En el sitio del siniestro, este personaje devenido en su ser de enorme importancia en nuestras vidas (en ese momento) saca fotografías, mira con ojo escrutador que los daños sean reales y evalúa el costo de reparación, un estimado de costos, que será entregado a la compañía, banco o entidad aseguradora. Con esa estimación el afectado tiene dos opciones: recibir el dinero para reparar por sí mismo el inmueble dañado o elegir que la empresa de seguros lo haga a través de sus contratistas. Si el propietario ya ha realizado reparaciones, por necesidades de habitar aunque sea precariamente el inmueble deberá guardar los recibos y comprobantes que acrediten esos trabajos, junto con fotografías de antes y después de esa reparación.
El plazo estimado para esta labor varía entre las dos semanas y un mes. Para efectos del cobro del seguro comprometido las Compañías de Seguros en Chile deben cumplir con la Ley de Seguros (DFL 251). Para estos efectos hay que estar muy atentos a exigir los derechos que la Ley confiere a cada afectado. Mientras tanto debemos seguir durmiendo con un ojo abierto y otro cerrado, atento a las réplicas y que lo poco que queda en pie no caiga sobre nuestras cabezas.
Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=45736
Foto: Internet
E-MAIL sancarlosnoticias@hotmail.com
Adital -
Los terremotos suelen ser los fenómenos naturales más costosos en términos de pérdidas de vidas humanas, daños a la infraestructura vial y habitacional, a la economía del país la interrupción de la vida cotidiana y graves secuelas sicológicas para las víctimas de estos movimientos telúricos.
En el caso del terremoto del pasado sábado 27 de febrero, los cálculos iniciales hablan de pérdidas económicas de entre 15.000 y 30.000 millones de dólares, en comparación con un estimado de 180.000 millones de dólares que tiene el Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2010.Pero esta cifra se refiera a pérdidas económicas en general y no al impacto directo en las finanzas del gobierno, que se estiman tienen reservas del orden de los 20 mil millones de dólares con una carga de deuda que representa menos del 7% del PIB, lo que posibilitaría incrementar esa deuda en caso necesario- cuestión ya discutida entre la Presidenta Bachelet y el mandatario electo.
Las normas de construcción que se implementaron en Chile, sobre todo después de los terremotos de Valdivia en 1960 y el ocurrido en varias regiones del centro-sur chileno el año 1985; unido a la mejora en las estructuras portuarias, de infraestructura vial y aquellas organizaciones que administran de una u otra forma las emergencias derivadas de este tipo de siniestros, han permitido darse cuenta de la magnitud del siniestro de 8,8° en la escala de Richter, que echó por el suelo los hogares de cientos de miles de chilenos. Las cifras extraoficiales hablan de 1 millón 500 mil casas con daños de las cuales 500 mil tendrían daños estructurales.
En esos efectos y visto la enorme cantidad de casas, edificios y en general el parque habitacional de varias regiones del país, que ha sido afectado, por el terremoto, ha cobrado importancia el tema de los seguros contra siniestros como el del sábado 27 de febrero. Seguros que en Chile tienen un carácter opcional, a la hora que una persona solicita y le es aprobado un crédito hipotecario.
Este tipo de protección le permite al comprador reducir las pérdidas potenciales y recuperar parte de su patrimonio. Cuando se trata de empresas administradoras de edificios, por ley estas tienen la obligación de contratar un seguro contra incendios pero no contra terremotos, decisión que queda en manos de la comunidad y del administrador a cargo, con la particularidad que sólo cubre las áreas comunes de la comunidad.
Según datos proporcionados por el presidente de la Asociación de Aseguradores de Chile (AACH) Mikel Uriarte, sólo el 20% del total de viviendas del país cuenta con seguro contra incendios - que es el primer paso para protegerse contra los sismos y que tienen un carácter obligatorio - y de ese total sólo el 34% opta por contratar una póliza contra sismos o catástrofes naturales. Tal vez esta decisión está influida por la escasa ocurrencia de estos fenómenos y por el costo, que triplica al de un seguro contra incendios. A pesar de ese costo las cifras que se manejan por la AACH en cuanto a montos asegurados superan los 180 mil millones de dólares.
Sin embargo, como afirma la vieja máxima "lo malo viene en cadena" y que mejor ejemplo que lo acontecido en la sábado 27 de febrero a las 03:34 horas de la madrugada de ese último fin de semana veraniego en la zona centro-sur de Chile. Un terremoto Grado 8,8 en la escala de Richter, con una serie de réplicas y en el borde costero de la Quinta, Sexta, Séptima y Octava Región una serie de marejadas gigantes (tsunamis), que a lo menos en tres ocasiones barrieron con villorrios, pueblos, caletas, y se adentraron tierra adentro con su carga líquida de muerte y desolación Incendios, saqueos, toque de queda, vigilancia militar y una histeria colectiva fueron otros de los ingredientes de una semana que será difícil olvidar para cerca de 12 millones de compatriotas.
Cuando las aguas se calmaron y la tierra sólo seguía sus temblores convulsos producto de las réplicas, llegó la hora del análisis, de revisar contratos y créditos hipotecarios ¿tendré seguro contra terremotos? ¿Habré firmado ese seguro opcional que me ofreció el ejecutivo y que parece deseché por ser muy onerosos? Surgieron las dudas, las llamadas telefónicas y el suspiro de alivio, en algunos, al saber que sí se tenía una póliza contra catástrofes naturales y la tristeza al constatar que sólo un seguro contra incendios protegía una propiedad consumida engullida por el agua o por los suelos producto de los efectos de un terremoto que no se sentía así desde el año 1985.
En ese año las empresas aseguradoras cancelaron la mayor cantidad de indemnizaciones por causas de un fenómeno natural, cuyas cifras mostraron un panorama menos desolador que el terremoto actual. El año 1985 los muertos fueron 180 fallecidos, con 2.500 heridos, 182.408 viviendas dañadas y 85.495 destruidas. En ese marco de desolación el desembolso de las compañías fue de US$ 85 millones, lo que correspondía sólo al 7,2% de las pérdidas nacionales. Hoy, tanto las compañías de seguros como el sistema asegurador en general serán puestos a prueba pues se calcula que el desembolso por daños inmobiliarios será superior a los 2.500 millones de dólares. Cifra que ya había sido esbozada en abril del año 2009, por un reportaje de CNN Chile, tras el terremoto en la localidad italiana de L´Aquila, en el cual el Primer Ministro Silvio Berlusconi condonó todos los créditos hipotecarios.
En aquel reportaje la cadena internacional se preguntaba ¿Qué pasaría con los seguros si hubiera un terremoto en Chile? Y como respuesta sacada de un estudio elaborado por la Asociación de Aseguradoras de Chile (AACH) del año 2007 señalaba que se pagarían, por daños inmobiliarios 2.700 millones de dólares y de esa cifra un tercio sería sólo en la Región Metropolitana. Hay que recordar que los terremotos están reasegurados por las compañías chilenas en el extranjero, con grandes compañías de resguardo que además tienen seguros en todas partes del mundo, por tanto esta cifra que parece estratosférica representa un porcentaje ínfimo para las grandes compañías internacionales, acostumbradas a asegurar bienes y personas en cifras millonarias.
Con los efectos en el campo de los seguros ya en alza, tras el terremoto del pasado sábado 27 de febrero, La AACH aseguró que se están tomando todas las medidas necesarias para dar cuenta de la enorme avalancha que se avecina en materias de denuncias por siniestros, que es el primer paso en la labor destinada a pagar las pólizas por terremotos contratadas por los compradores inmobiliarios.
La Superintendencia de Valores y Seguros hizo un llamado, tras el terremoto, a que "las personas que hayan resultado afectada por daños materiales a consecuencia de la catástrofe, para hacer efectivo el seguro deben realizar la denuncia a la compañía de seguros, ya sea directamente en las oficinas o a través de los corredores respectivos". Aquellos que tienen créditos hipotecarios deben realizar sus llamados a los departamentos de seguros y hacer el denuncio respectivo donde se les dará un número de denuncia de siniestro. En el caso del suscrito, afectado en su vivienda y con un crédito hipotecario hizo la llamada correspondiente, se le entregó un código y se le indicó que en el plazo de 72 horas un liquidador de seguros se haría presente en su hogar y evaluaría in situ el alcance de los daños, para elaborar así un presupuesto y comenzar los trabajos destinados a devolver la normalidad al inmueble y a la vida de sus propietarios.
La SVS ha recordado que en temas de seguros en Chile, no se venden estos sólo para terremotos ya que ellos operan como pólizas adicionales al seguro contra incendios. Por ello, afirma la SVS "en caso que las personas afectadas no tengan claro si sus pólizas contemplan esta cobertura especial, pueden dirigirse a la compañía de seguros, corredor de seguros, banco u otra entidad de crédito en caso de que tengan un crédito hipotecario. En el caso de condominios y departamentos, frente a daños en bienes compartidos, los afectados deben canalizar sus preguntas a los administradores de sus respectivos edificios"
FUNCIONAMIENTO
El seguro contra terremotos cubre la parte construida dentro de la propiedad y funciona en forma muy similar a los accidente de automóvil. En nuestro país En Chile existen tres tipos de coberturas, insertos dentro de la denominación de "seguros contra terremotos": las pólizas vinculadas a la estructura del bien, aquellas que protegen los elementos al interior de la vivienda y, por último, las coberturas asociadas a pérdidas de beneficios por inhabitabilidad de los inmuebles. Con esto en mente, verificamos si la póliza que hemos adquirido cubre o no los daños generados por sismos, protección que se adquiere como un adicional al seguro obligatorio contra incendios. ¿Sí? Entonces podemos seguir con el siguiente paso.
Con el teléfono de nuestro asegurador firmemente tomado nos contactamos con esa compañía, el banco o al corredor de seguro para notificar el siniestro. Esto se puede hacer por vía directa, telefónica o electrónica, todas sirven y tienen igual validez. Nos darán un número de notificación ¡a guardarlo como hueso santo!
Un liquidador visita el lugar dañado 72 horas después de notificado el siniestro. En el sitio del siniestro, este personaje devenido en su ser de enorme importancia en nuestras vidas (en ese momento) saca fotografías, mira con ojo escrutador que los daños sean reales y evalúa el costo de reparación, un estimado de costos, que será entregado a la compañía, banco o entidad aseguradora. Con esa estimación el afectado tiene dos opciones: recibir el dinero para reparar por sí mismo el inmueble dañado o elegir que la empresa de seguros lo haga a través de sus contratistas. Si el propietario ya ha realizado reparaciones, por necesidades de habitar aunque sea precariamente el inmueble deberá guardar los recibos y comprobantes que acrediten esos trabajos, junto con fotografías de antes y después de esa reparación.
El plazo estimado para esta labor varía entre las dos semanas y un mes. Para efectos del cobro del seguro comprometido las Compañías de Seguros en Chile deben cumplir con la Ley de Seguros (DFL 251). Para estos efectos hay que estar muy atentos a exigir los derechos que la Ley confiere a cada afectado. Mientras tanto debemos seguir durmiendo con un ojo abierto y otro cerrado, atento a las réplicas y que lo poco que queda en pie no caiga sobre nuestras cabezas.
Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=45736
Foto: Internet
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